Pergatorio

Pregunta:

¿Es bíblica la doctrina del purgatorio propagada por la Iglesia Católica Romana?

Respuesta:

La respuesta sencilla y directa a su pregunta es que esta doctrina no tiene fundamento alguno en la Palabra de Dios. En nuestro estudio sobre el tema “¿Existe el Infierno?” hemos presentado mucha evidencia bíblica acerca de lo que sucede en el momento de la muerte física y posterior a ella. Favor de consultar este estudio para detalles y citas bíblicas sobre este punto.

La Biblia enseña que cuando uno muere, el espíritu pasa inmediatamente a un lugar espiritual de consuelo y bendición o a un lugar de tormento (Lucas 16:19-31). No se permite el paso de uno de estos lugares al otro (Lucas 16:26). Persiste en tal condición hasta el día final cuando todos seremos resucitados, algunos para resurrección de vida eterna y otros para resurrección de condenación eterna (Juan 5:28,29). Pero el destino de uno queda establecido desde el momento de la muerte física porque “está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27). Este juicio se fundamenta en lo que hicimos mientras estábamos en el cuerpo (2 Corintios 5:10,11; Apocalipsis 20:12). No hay indicio alguno en la Biblia de tener la oportunidad de cambiar su condición espiritual después de la muerte ni que otras personas puedan lograr mejorar nuestra condición por cualquier medio.

Enseguida presentaremos respuestas a algunos de los argumentos a favor de la doctrina de la transubstanciación presentados por la Iglesia Católica Romana sobre la base de ciertos textos bíblicos. Presentamos primero el argumento Católico en letras cursivas y luego nuestra respuesta.

(1) “El purgatorio es un estado de purificación, (purgar, purificar), o santificación necesaria para entrar al paraíso. Allí van las almas que son salvas, más no lograron aún la santidad absoluta requerida, así como enseña Apocalipsis 21:27 : ‘Nada profano entrará en ello’.”

Primero, es necesario tomar en cuenta que el contexto de Apocalipsis 21:27 nada tiene que ver con el purgatorio sino que es una afirmación que solamente lo santo puede entrar en la “nueva Jerusalén” en su gloria celestial. Esto sucede después del juicio final (Apocalipsis 20:11-15) cuando ya no habrá muerte física ni “Hades” – la morada de los espíritus después de la muerte física.

Además, la perfecta purificación o santificación del cristiano sucede en esta vida por medio de la sangre de Jesucristo (Efesios 5:25-27; Colosenses 1:22). Es ciertamente esencial para ver a Dios, pero claramente es algo que sucede durante la vida terrenal (Hebreos 12:14; 1 Corintios 6:11). Le recomiendo la lección titulada “La Espada del Espíritu” en nuestro curso sobre “El Espíritu Santo” para mayor información sobre el tema de la santificación.

La única autorización que pueden citar para esta doctrina es “El Catecismo de la Iglesia Católica” que declara: “Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque estén seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo.”

Pero en la gracia de Dios no existe la purificación imperfecta. Además, no puede haber seguridad de la salvación eterna sin ser completamente limpios por Su gracia en la sangre de Jesucristo (Hebreos 12:14; Colosenses 1:22; Efesios 5:25-27; Hebreos 10:8-18). “Con una sola ofrenda” Cristo Jesús “hizo perfectos para siempre a los santificados” (Hebreos 10:14).

(2) El purgatorio no fue inventado en la Edad Media , como alguna gente afirma maliciosamente, es una enseñanza bíblica. Luego citan de 2 Macabeos 12,42-46, un libro no inspirado que jamás fue parte de las Escrituras hebreas.

Este libro fue autorizado por la Iglesia Católica Romana como elemento inspirado de las Escrituras 1546 años después de Jesucristo. Vale la pena notar que la Biblia hebrea fue completa cientos de años antes de la existencia de la iglesia establecida por Cristo y muchos años más antes de la existencia de la Iglesia Católica Romana. También es importante notar que esta cita no presenta la doctrina actual del purgatorio. Además, contradice la doctrina bíblica de la eficacia de la ofrenda del sacrificio de Cristo Jesús para perfeccionarnos.

(3) Citan 1 Corintios 3:13-15 como apoyo para el concepto de la necesidad de la purificación después de esta vida.

Pero examinemos lo que dice en realidad este texto y consideremos su contexto: “La obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó” (1 Corintios 3:13-15).