¿Cielo nuevo?

Pregunta: 

¿Serán materiales la tierra nueva y el cielo nuevo? ¿Podremos verlos y tocarlos?

 


Respuesta: 

Los dos pasajes en el Nuevo Testamento que usan el simbolismo de cielos nuevos y tierra nueva para describir la morada eterna de los siervos de Dios ( y de Dios Mismo), son el Apocalipsis 21:1 y II Pedro 3:13. Sugiero que empiece su estudio de este tema por leer bien el contexto de cada uno de estas referencias bíblicas.

En ambos pasajes el Espíritu Santo señala un contraste marcado entre el mundo en el cual vivimos ahora, que será destruido por completo, y el mundo nuevo en el cual vivirán los siervos de Dios para siempre. Según II Pedro 3:10-12 los elementos materiales que forman la base de este mundo material serán DESHECHOS. Ya no existirán. El Apocalipsis lo describe de la siguiente manera: "Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual HUYERON LA TIERRA Y EL CIELO, y ningún lugar se encontró para ellos" (Apocalipsis 20:11). "Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra PASARON, y el mar YA NO EXISTÍA MAS" (Apocalipsis 21:1). En todas estas referencias bíblicas, el Espíritu Santo claramente quiere que entendamos que el mundo material con todos sus elementos materiales que nosotros ahora vemos y en el cual vivimos YA NO VA A EXISTIR al llegar el día del juicio final. NO va a ser renovado. Va a ser completamente DESHECHO. Lo que Dios HIZO en el principio, Dios Mismo se encargar de DESHACER en el día final.

En cuanto a la naturaleza de esta nueva creación de Dios, Apocalipsis 21:5 nos revela que Dios dijo: "He aquí, yo hago nuevas todas las cosas." "Las primeras cosas pasaron" (Apocalipsis 21:4). Estas primeras cosas son las que hemos conocido en esta vida con todos sus problemas, tribulaciones, tentaciones y limitaciones – TODO LO MATERIAL. Cuando llega el momento de entrar en la gloria eterna, ninguna cosa material, corruptible podrá entrar. Solamente el reino inconmovible y eterno de Dios seguirá adelante en gloriosa victoria.

Estas palabras bastan para asegurarnos que la morada eterna del cristiano no ser física como la que ahora tenemos. Nada de esta vida – nada de lo viejo podrá entrar. "Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo?" (Romanos 8:24). ¿Puede usted ver esta tierra? Claro que sí. Entonces no espera verla; ella no es su esperanza. Esperamos lo que NO vemos; si lo vemos, ¿a qué esperarlo? La idea de una esperanza es algo no realizado todavía o sea algo que no vemos todavía. En este caso, esta misma tierra no es la esperanza del cristiano. Si lo fuera, ¿a qué esperarlo? Ya la tenemos. Pero la verdad es que esta tierra PASARA con todo lo viejo y vendrá un mundo nuevo, espiritual, creado por Dios como morada espiritual e incorruptible para un pueblo espiritual, incorruptible, el transformado pueblo de Dios.

El apóstol Pablo dice claramente en I Corintios 15:40-50 que el cuerpo que ahora tenemos no es de la misma naturaleza que el cuerpo incorruptible que esperamos recibir en la resurrección. De la misma manera, esta tierra no puede ser de la misma naturaleza que la morada nueva que esperamos recibir para la eternidad. Porque "hay cuerpos celestiales, y cuerpos terrenales; pero una es la gloria de los celestiales, y otra la de los terrenales" (I Corintios 15:40). Nuestro hogar eterno será NO MATERIAL porque todo lo material es CORRUPTIBLE. Nuestra morada eterna será INCORRUPTIBLE (LEA CON CUIDADO I Corintios 15:50-54; I Pedro 1:4; I Corintios 9:25).

¿Será visible? Claro que sí. De la misma manera que Dios Mismo y todo el mundo espiritual entonces nos serán visibles. Pero mientras estemos en el cuerpo se trata de un mundo que la mente humana puede entender solamente en términos HUMANOS, materiales como los términos descriptivos que emplea Pedro y Juan.